Tipo de TDA/H

Causas y características de cada tipo.

Los seis tipos de TDAH y sus diferencias

Esta diferenciación en 6 tipos es sólo una forma de clasificar (muchas veces se dan combinaciones de los mismos), pero nos hará entender que en función de las diversas causas biológicas que estén generando el trastorno, cada persona afectada vivirá psicológicamente su propio TDA/H de forma diferente, y viceversa. En cualquier caso lo que debería quedarnos claro, es que el abordaje terapéutico siempre deberá enfocarse de manera específica y personalizada. Para comprender en profundidad el resumen que se muestra a continuación sobre los diferentes tipos de TDA/H y las implicaciones bioquímicas relacionadas, que es un tema complejo, recomendamos la lectura completa del libro Tratamiento natural del TDA/H con medicina natural y biológica.

Tipo 1 de TDA/H, el clásico

Es el que más frecuentemente se diagnostica, porque es el típico niño/a que vuelve locos a padres y maestros. Es hiperactivo, desorganizado, distraído, y no se puede concentrar. No puede parar quieto y además no se entera de la mitad de las cosas. Es molesto pero no sólo por cómo es de movido, sino porque parece que les esté tomando el pelo. Si hay algún tema, alguna cosa que le apasione, de repente es capaz de atender, memorizar y CONCENTRARSE!!!!! Así piensa uno que todo es un engaño.

Es la posición que veo frecuentemente en los padres, que están convencidos de que su hijo/a es simplemente un vago/a, que sólo atiende a las cosas que de verdad le interesan. A los profesores les ocurre a menudo lo mismo, ya que el niño puede ser brillante en algunas materias y un desastre en el resto. ¿POR QUÉ?

La respuesta es que estos niños tienen, de base, un déficit de dopamina en el área prefrontal del cerebro, y una hipoperfusión sanguínea en la misma área. Los desórdenes de dopamina en esta región del cerebro pueden causar un declive en las funciones neurocognitivas, especialmente la memoria, la atención y la resolución de problemas, y pueden causar hiperactividad, aunque no siempre.

Imagen niño. Tipo 1 de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el más frecuente

Tipo 2 de TDA, el niño soñador

Son los típicos niños o niñas soñadores, con los pensamientos perdidos en su propio mundo. Tienen una energía tranquila, más parecida a la de un adulto, y sólo presentan los problemas de déficit de atención, por lo que muchos no son tan diagnosticados, ya que erróneamente, cuando se hace referencia al TDA/H generalmente se asocia a la hiperactividad. Cuando se le piden cosas no se ha enterado, y cuando la madre le pregunta: «pero dónde estás?», algunos pueden llegar a contestar cosas como: «estoy en el universo». Son distraídos, lentos, desorganizados, con desorientación espacio-temporal y no se concentran.

En este caso también habrá déficit de dopamina e hipoperfusión en el lóbulo prefrontal, como en el tipo 1. Hay que aclarar que la persona afectada por déficit de dopamina puede tener o no hiperactividad, pero en cualquier caso tendrá déficit de atención. La dopamina es el neurotransmisor que controla el flujo de información desde otras áreas del cerebro, pero los neurotransmisores (por ejemplo la acetilcolina) deben estar equilibrados en su conjunto para el buen funcionamiento de la psique.

Hemos visto los dos primeros tipos, que son de los únicos que se habla, y con los que la medicación farmacológica es efectiva, ya que las anfetaminas inhiben la recaptación de la dopamina, y por tanto mantienen altos los niveles de dopamina. En cuanto a las anfetaminas querríamos hacer un inciso y poner un ejemplo de cómo actúan y la diferencia con el tratamiento biológico, con la imagen de un río y un dique. Comparamos la cantidad de dopamina que fluye entre nuestras neuronas metafóricamente con la cantidad de agua que fluye por un río. Si la cantidad de agua (dopamina) es escasa, la medicina farmacológica lo soluciona poniendo un dique (el Ritalín, por ejemplo). En cambio, el tratamiento natural para el TDA/H lo que va a hacer es trabajar sobre la sequía consiguiendo que llueva, para que aumente el caudal.

Tipo 2 de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, el niño soñador
 

Tipo 3 de TDAH, el giro cingulado

Son niños o niñas que muestran los rasgos psicológicos del TDA/H clásico que ya hemos descrito pero con una dificultad para concentrarse muy acentuada, y se añade que tienen pensamientos negativos circulares y obsesivos, rigidez mental, comportamiento impulsivo, dificultad para ver las diferentes opciones en una situación y son muy discutidores. Por tanto, suponen un plus de dificultad porque son más tremendos. Son niños realmente difíciles.

Ejemplo de un caso: especialmente antes de ir a la cama, a una niña le sobrevenían pensamientos malos que no podía quitarse de la cabeza, como por ejemplo que su madre moriría. Esta niña lo discutía todo desde muy pequeña ya todo lo que le decían le daba la vuelta, discutiéndolo todo, y buscando excusas y argumentos para todo lo que hacía o se le decía. Pasaba con facilidad del llanto a la risa.

En esta tipología se observa que existen unas áreas cerebrales afectadas por hiperactividad, que son el giro cingulado y el área prefrontal; y un déficit del neurotransmisor serotonina.

Imagen madre discutiendo con el niño. Tipo 3 de TDAH, el giro cingulado

Tipo 4 de TDAH, lóbulos temporales

La localización exacta de los temporales está por encima de las orejas. Cuando se afecta el lóbulo temporal por un flujo de sangre disminuido aparece la agresividad. Entendamos la agresividad en el sentido más amplio, es decir, no sólo la que se manifiesta hacia el exterior, forma de funcionar más común en los hombres, como puede ser golpear a alguien, sino también la agresividad interiorizada, la autoagresividad que abarca desde autolesiones hasta intentos de suicidio. Las niñas tienen más tendencia a interiorizar la agresividad, por lo que puede ocurrir desapercibida muchas veces. Resulta más evidente en los niños que exteriorizan su agresividad, ya que son aquellos que golpean, a sí mismos o a los demás. También pueden tener problemas de memoria, temperamento agresivo, cambios de humor y dificultades en el lenguaje.

Ver estas situaciones es horrible y desesperante y uno se pregunta cómo una criatura puede albergar tantísima violencia. Sin duda no es él mismo cuando actúa así, sino que es el fuerte desequilibrio y el déficit del neurotransmisor GABA lo que le convierte en una explosión descontrolada de violencia. Si el afectado es el lóbulo temporal izquierdo, es cuando se dan esos cuadros tan violentos. Dentro de este tipo de TDA/H existen diferentes grados de violencia y depende mucho de cuál de los dos temporales está afectado mayoritariamente, y del desequilibrio de otros neurotransmisores.

Imagen niño enfadado. Tipo 4 de trastorno por déficit de atención con hiperactividad.

Tipo 5 de TDA/H, límbico

Son niños y niñas que muestran los rasgos típicos del tipo clásico, negatividad, tristeza, irritabilidad, falta de energía y de interés por la vida. Como casi nunca se realizan análisis de neurotransmisores, a estos niños se les confunde por sus síntomas o bien ellos mismos van soportando su «depresión» como pueden, sin poder concentrarse a consecuencia de la falta de catecolaminas.

No le gusta ninguna de las asignaturas de la escuela, ni los deportes, ni tiene aficiones. Lo hace todo por obligación o para cumplir las expectativas de los padres, pero en realidad “todo le da igual” y tiende al aburrimiento total. Se pueden pasar horas delante del ordenador y la televisión simplemente «pasando el tiempo».

El tipo 5 suele ser mal diagnosticado, ya que al tener síntomas depresivos aunque sin autoagresiones ni dramatismos, muchas veces lo diagnostican dentro de una depresión, pasando por alto la base del problema, el TDA. Presentan hipoperfusión en el área prefrontal del cerebro, hiperactividad metabólica en el sistema límbico, y tienen disminuidos los neurotransmisores noradrenalina y dopamina.

Imagen niño triste. Tipo 5 de trastorno por déficit de atención con hiperactividad, límbico

Tipo 6, hiperexcitación cerebral

Son niños que se descontrolan, están acelerados y se atropellan como si no tuvieran frenos.

Son grandes ansiosos, pero si todavía no son adultos sino que son niños o niñas, lo manifiestan mediante el movimiento continuo. Muestran, además de las características de un clásico TDA/H, una intensa hiperactividad y una falta de atención debida a su aceleración mental, hablan aceleradamente, tienen cambios de humor donde pasan del llanto a la risa, facilidad de enfado, y tienen hipersensibilidad sensorial. Como diferencial, toda la información que les llega mediante los sentidos (oído, vista, gusto, tacto) será registrada de una forma exagerada: le molestan los pequeños ruidos, los estímulos visuales le irritarán, etc. El exceso de estímulos sensoriales (por ejemplo yendo al supermercado) aumentará su hiperactividad y su irritación: ruidos o voces altas, música estridente, colores fuertes, luces directas o intermitentes, rozaduras o incluso caricias, y sabores entre moderados y fuertes, todo puede desencadenar una crisis.

Se observa que en esta tipología todas las áreas del cerebro presentan hiperactividad metabólica, y existe una carencia del neurotransmisor GABA. El GABA es el principal neurotransmisor inhibidor del cerebro, y funciona como freno de la actividad cerebral.

Imagen niño llorando. Tipo 6 de TDA/H, hiperexcitción cerebral